Pasas de mi
y al mirarte no puedo creer
que estés pasando de mi
Pasas de mi
y al hacerlo tratas de ocultar
lo que he sido para ti
Yo que fui más que un ejemplo
yo que siempre te creía
que tú admirabas mi vida...
Jejejeje, esto va dedicado a una personita, pero ya sabéis que es de coña XD
sábado, 27 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
Rarezas
El pekeño Maxx me honró hace tiempo con el premio del Girasol Marinero. Querido Maxx, no soy capaz de cumplir con todos los requisitos pero te voy a contar algunas cosas raras sobre mi mismo:
Lo primero que debes saber es que, a pesar de que soy muy sentimental y cariñoso, me cuesta muchísimo entrar en contacto, comprender, procesar y expresar mis sentimientos y mucho más los de otras personas.
La única forma que yo me entere de que alguien está feliz, triste, contento, disgustado, rabioso, celoso, decaido o cualquier otro estado de ánimo es que me lo diga verbalmente.
Uno de mis ex se reía mucho de mi por eso, porque yo siempre le estaba preguntando cómo se sentía. La pregunta no era retórica, era mi forma de entrar en contacto con sus sentimientos porque no tengo otra, nunca la he tenido y no la tendré. Soy un poco autista :-p
A veces cuando la Ardilla y yo peleamos y yo no entiendo algo que le molesta me dice: ¡Si no lo has captado yo no te lo voy a explicar!. Cuando las cosas llegan a ese punto sólo pueden ir a peor porque yo me doy cuenta que algo lo ha cabreado pero soy totalmente incapaz de adivinarlo o intuirlo porque mis circuitos de comprensión de las emociones están dañados.
¡No es que no tenga sentimientos, no! ¡Todo lo contrario! Soy un mar de emociones y sentimientos y la persona más amorosa del mundo. Simplemente soy dos seres independientes que cohabitan en el mismo cuerpo: mi yo-interno y mi yo-intelectual y a ellos les cuesta muchísimo comunicarse.
Otra cosa extraña de mi es que tengo la tendencia a interpretar todo literalmente. Para que yo entienda un doble sentido tengo que habérmelo aprendido antes o hacer un esfuerzo analítico de interpretación. Gracias a dios mi mente es bastante rápida en todo lo que sea análisis, porque si no me pasaría horas desentrañando el significado.
Cuando alguien me pregunta algo para lo cual no tengo una respuesta en la memoria, y especialmente cuando me preguntan sobre lo que deseo o prefiero me desconecto. Jejejeje, esta es una de las situaciones en que más se me nota lo autista que soy, y me pasa muchísimo con Ardilla, sobre todo cuando me enfrento a la necesidad de elegir entre dos cosas que me gustan o entre dos cosas que me disgustan:
—¿Quieres ver Terminator o prefieres ver Star Trek?
Y yo me quedo colgado tratando de elegir entre una y otra...
...tratando de que mi parte consciente e intelectual contacte con mi yo-interior, donde viven las emociones y los sentimientos, las preferencias y los gustos...
Para cuando mi yo-intelectual tiene la respuesta la persona que me ha preguntado se ha cansado de esperar. A veces, al ver que me he quedado guindado me dicen: ¡Pero contéstame algo aunque sea! Y entonces yo respondo: ¡Ya voy, estoy pensando!
Querido Maxx, soy un tipo bastante extraño. Vivo en un mundo de ideas abstractas, me distraigo con facilidad y me subsumo en mi universo conceptual. No me cuesta nada perder el contacto con la realidad. Hablo de forma y digo cosas que mucha gente consideraría groseras o pedantes y lo hago sin la más mínima intención de lastimar. Me parezco mucho a House, a Bones y hasta al mismo Einstein, sólo que mucho menos inteligente :-P
Espero, con esto, ser suficientemente raro para merecer tu premio.
Voy a postular...
...A Ruan, porque es un niño súper brillante y me encanta su estilo.
...A Malacay, porque la imagen del girasol va acontrastar muy bien con la plantilla de su blg XD jejejeje.
...A Eduard, porque la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad.
...A Saiz, porque es uno de los niños más encantadoramente raros que conozco a través de los blogs.
...A Joac, porque es muy majo y me encanta hablar con él de política, historia, economía, filosofía, literatura, etc., etc., etc.
...Y a Güarrobox, sólo por tocarle los cojones un pelín, jejejeje.
Lo primero que debes saber es que, a pesar de que soy muy sentimental y cariñoso, me cuesta muchísimo entrar en contacto, comprender, procesar y expresar mis sentimientos y mucho más los de otras personas.
La única forma que yo me entere de que alguien está feliz, triste, contento, disgustado, rabioso, celoso, decaido o cualquier otro estado de ánimo es que me lo diga verbalmente.
Uno de mis ex se reía mucho de mi por eso, porque yo siempre le estaba preguntando cómo se sentía. La pregunta no era retórica, era mi forma de entrar en contacto con sus sentimientos porque no tengo otra, nunca la he tenido y no la tendré. Soy un poco autista :-p
A veces cuando la Ardilla y yo peleamos y yo no entiendo algo que le molesta me dice: ¡Si no lo has captado yo no te lo voy a explicar!. Cuando las cosas llegan a ese punto sólo pueden ir a peor porque yo me doy cuenta que algo lo ha cabreado pero soy totalmente incapaz de adivinarlo o intuirlo porque mis circuitos de comprensión de las emociones están dañados.
¡No es que no tenga sentimientos, no! ¡Todo lo contrario! Soy un mar de emociones y sentimientos y la persona más amorosa del mundo. Simplemente soy dos seres independientes que cohabitan en el mismo cuerpo: mi yo-interno y mi yo-intelectual y a ellos les cuesta muchísimo comunicarse.
Otra cosa extraña de mi es que tengo la tendencia a interpretar todo literalmente. Para que yo entienda un doble sentido tengo que habérmelo aprendido antes o hacer un esfuerzo analítico de interpretación. Gracias a dios mi mente es bastante rápida en todo lo que sea análisis, porque si no me pasaría horas desentrañando el significado.
Cuando alguien me pregunta algo para lo cual no tengo una respuesta en la memoria, y especialmente cuando me preguntan sobre lo que deseo o prefiero me desconecto. Jejejeje, esta es una de las situaciones en que más se me nota lo autista que soy, y me pasa muchísimo con Ardilla, sobre todo cuando me enfrento a la necesidad de elegir entre dos cosas que me gustan o entre dos cosas que me disgustan:
—¿Quieres ver Terminator o prefieres ver Star Trek?
Y yo me quedo colgado tratando de elegir entre una y otra...
- ...
- ...
- ...
...tratando de que mi parte consciente e intelectual contacte con mi yo-interior, donde viven las emociones y los sentimientos, las preferencias y los gustos...
Para cuando mi yo-intelectual tiene la respuesta la persona que me ha preguntado se ha cansado de esperar. A veces, al ver que me he quedado guindado me dicen: ¡Pero contéstame algo aunque sea! Y entonces yo respondo: ¡Ya voy, estoy pensando!
Querido Maxx, soy un tipo bastante extraño. Vivo en un mundo de ideas abstractas, me distraigo con facilidad y me subsumo en mi universo conceptual. No me cuesta nada perder el contacto con la realidad. Hablo de forma y digo cosas que mucha gente consideraría groseras o pedantes y lo hago sin la más mínima intención de lastimar. Me parezco mucho a House, a Bones y hasta al mismo Einstein, sólo que mucho menos inteligente :-P
Espero, con esto, ser suficientemente raro para merecer tu premio.
Voy a postular...
...A Ruan, porque es un niño súper brillante y me encanta su estilo.
...A Malacay, porque la imagen del girasol va acontrastar muy bien con la plantilla de su blg XD jejejeje.
...A Eduard, porque la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad.
...A Saiz, porque es uno de los niños más encantadoramente raros que conozco a través de los blogs.
...A Joac, porque es muy majo y me encanta hablar con él de política, historia, economía, filosofía, literatura, etc., etc., etc.
...Y a Güarrobox, sólo por tocarle los cojones un pelín, jejejeje.
martes, 2 de junio de 2009
Una conversación muy breve

Victor Julio es un niño de veinticinco años que yo conocí hace mucho, mucho tiempo cuando él tenía, como mucho, doce y con quien tengo muchas coincidencias de caracter puramente aleatorio, pero coincidencias al fin.
Su padre y mi padre eran miembros de la misma tropa de boy scouts cuando el tiempo se medía con relojes de arena. Yo lo conocí por Internet en 1996 (obviamente, en un chat gay) Él estudiaba en el mismo colegio e instituto que Berny y fueron amigos; y además fue alumno de mi amigo el Padre (futuro Monseñor) de Talavera. Victor Julio practicó Equitación desde que era muy pequeño y desde que mi sobrina tuvo edad para practicar el deporte, Victor Julio ha sido su entrenador.
Mi mamá se ha hecho muy aficionada a la equitación por mi sobrina y cada tarde la acompaña al club a sus prácticas. Tanto ella como mi hermana son muy amigas de Victor Julio, han ido a varias competencias nacionales e internacionales y se la pasan, como se dice allá en el extraño país, pa' arriba y pa' bajo juntos así que mi madre sabe que Victor Julio es gay hasta la pared de enfrente.
Hoy tuve una breve conversación con mi madre por messenger:
Oso dice: Mamá, ¿por que tu eres amiga de Victor Julio pero odias a la Ardilla?
Mamá Osa dice: voy a llevar a la gorda Marina a hacerse un examen. Chao mi amor, te quiero mucho, séllame el eurobote.
¿Véis? Mi madre sí que sabe cómo evitar una pregunta comprometedora. ¡Deberían nombrarla Ministro!
domingo, 31 de mayo de 2009
¡No objetarás el matrimonio ajeno!
El Tribunal Supremo de España sentenció ayer que los jueces no pueden alegar "objeción de conciencia" para no casar a parejas homosexuales.
Un Juez de Valencia había argumentado que obligarlo a autorizar y registrar los matrimonios entre homosexuales era equiparable a obligar al personal militar a participar en actos religiosos o al personal médico a practicar abortos y solicitaba que se le exhimiera de esa responsabilidad.
El Supremo deja claro en la sentencia que no es equiparable el ejercicio de la función de autorizar y registrar los matrimonios civiles con la participación en actos de caracter religioso y por lo tanto todos los jueces de España están obligados a tramitar los expedientes de matrimonio de parejas del mismo sexo.
El próximo paso en esta batalla por nuestros derechos y que está pendiente desde 2007 es el recurso de inconstitucionalidad que introdujeron diputados del PP ante el Tribunal Constitucional. Me hubiera gustado publicar los nombres de los 50 diputados que firmaron el recurso para que ningún gay español votara por una lista que tuviese alguno de esos nombres, pero ha sido imposible conseguir la información. Además, admito con tristeza que conozco personas que votaron por esos diputados siendo homosexuales y habiendo sufrido discriminación durante su vida.
¡Pero así son las cosas, queridos lectores!... hay que ser fuertes y seguir luchando, no importa si somos 10%, 4% ó 1% de la población (como pretenden decir los sectores más ultraderechistas) lo importante es que no exista discrimiación contra nadie, ni que sea la única persona del mundo que es diferente en cualquier aspecto.
¡Cómo me gustaría que en España hubiese un Partido Liberal! O sea, un partido que defienda las libertades individuales (sociales, políticas, económicas y de cualquier tipo) por encima de los derechos de un hipotético "colectivo", un ente social o comunitario que termina siendo encarnado por el propio Estado. ¡No señor! ¡El estado no puede tener derechos inherentemente! Los únicos derechos que puede tener el Estado son los que las personas le conferimos en virtud del ejercicio de las obligaciones que también nosotros le hemos encargado. Cualquier transgresión de esta sencilla premisa tiende a la tiranía.
Si sueno un poco anarquista es porque lo soy, y con la misma rabia argumento contra los "progres", supuestos a reformar el estatu quo, que al mismo tiempo dilapidan el erario público con programas sociales de dudoso efecto y auspician organizaciones como la SGAE que nos quita dinero a todos para darle a unos pocos; y contra los que promueven el liberalismo económico pero al mismo tiempo andan con un rosario y un flagelo combatiendo las libertades personales como nuestro derecho a contraer matrimonio o el derecho de la mujer a tomar decisiones sobre su vida y su cuerpo cuando no existen razones científicas para pensar que existe un tercero dañado o afectado por esas decisiones.
Besos,
~ El Oso ~
Un Juez de Valencia había argumentado que obligarlo a autorizar y registrar los matrimonios entre homosexuales era equiparable a obligar al personal militar a participar en actos religiosos o al personal médico a practicar abortos y solicitaba que se le exhimiera de esa responsabilidad.
El Supremo deja claro en la sentencia que no es equiparable el ejercicio de la función de autorizar y registrar los matrimonios civiles con la participación en actos de caracter religioso y por lo tanto todos los jueces de España están obligados a tramitar los expedientes de matrimonio de parejas del mismo sexo.
El próximo paso en esta batalla por nuestros derechos y que está pendiente desde 2007 es el recurso de inconstitucionalidad que introdujeron diputados del PP ante el Tribunal Constitucional. Me hubiera gustado publicar los nombres de los 50 diputados que firmaron el recurso para que ningún gay español votara por una lista que tuviese alguno de esos nombres, pero ha sido imposible conseguir la información. Además, admito con tristeza que conozco personas que votaron por esos diputados siendo homosexuales y habiendo sufrido discriminación durante su vida.
¡Pero así son las cosas, queridos lectores!... hay que ser fuertes y seguir luchando, no importa si somos 10%, 4% ó 1% de la población (como pretenden decir los sectores más ultraderechistas) lo importante es que no exista discrimiación contra nadie, ni que sea la única persona del mundo que es diferente en cualquier aspecto.
¡Cómo me gustaría que en España hubiese un Partido Liberal! O sea, un partido que defienda las libertades individuales (sociales, políticas, económicas y de cualquier tipo) por encima de los derechos de un hipotético "colectivo", un ente social o comunitario que termina siendo encarnado por el propio Estado. ¡No señor! ¡El estado no puede tener derechos inherentemente! Los únicos derechos que puede tener el Estado son los que las personas le conferimos en virtud del ejercicio de las obligaciones que también nosotros le hemos encargado. Cualquier transgresión de esta sencilla premisa tiende a la tiranía.
Si sueno un poco anarquista es porque lo soy, y con la misma rabia argumento contra los "progres", supuestos a reformar el estatu quo, que al mismo tiempo dilapidan el erario público con programas sociales de dudoso efecto y auspician organizaciones como la SGAE que nos quita dinero a todos para darle a unos pocos; y contra los que promueven el liberalismo económico pero al mismo tiempo andan con un rosario y un flagelo combatiendo las libertades personales como nuestro derecho a contraer matrimonio o el derecho de la mujer a tomar decisiones sobre su vida y su cuerpo cuando no existen razones científicas para pensar que existe un tercero dañado o afectado por esas decisiones.
Besos,
~ El Oso ~
sábado, 30 de mayo de 2009
Tú mete que eso entra
En estos días, en el blog de Maxx, hubo unos comentarios sobre el sexo anal y el dolor que puede experimentar quien recibe la penetración. Pues sí, señores... ¿No lo sabíais? ¡Que te follen mal duele, y duele horrible!
¿Qué se puede hacer para evitar el dolor durante la penetración?
Para responder a esta pregunta hay que entender un pelín la fisiología del ano. EL ano está rodeado de músculos y lleno de terminaciones nerviosas que, si se estimulan bien, pueden dar muchísimo placer, pero si se maltratan pueden causarte el dolor más acojonante que hayas experimentado en la vida. Por lo tanto, el truco del placer en el sexo anal consiste en acondicionar los músculos para facilitar la entrada del pene de tal manera que no se lastimen ni los músculos ni las paredes del recto.

Practica con un dedito: usa un lubricante a base de agua, puede ser cualquiera como el famoso KY o el Durex que se consigue hasta en el supermercado. Con un pelín de lubricante, comienza a masajearte el ano por la parte de afuera. Esto te debería gustar y vas a ver como poco a poco el esfínter anal se relaja. Comienza a introducir un dedito por el ano sin dejar de masajear: adentro, afuera, adentro afuera... vas a ver como rápidamente estás gozando con tu dedito y vas a querer más. Prueba con dos deditos, y luego tres.
Objetos que pueden usarse: Una vez que sientas que dominas el tema con los dedos, puedes practicar con un objeto un poco más grande. Un dildo sería lo ideal, y generalmente tienen la textura adecuada para dar placer y una forma que evita problemas. Hay que tener mucho cuidado cuando uno se mete objetos en el ano. Nunca se debe introducir objetos frágiles que puedan romperse dentro y mucho menos cosas que al romperse puedan causar heridas. ¡Nada de botellas, no seais idiotas! Busca cosas que tengan una superficie lisa y que tengan algo por donde sujetarlas. Lo peor que puede pasar es que se te meta algo dentro del recto y no lo puedas sacar. Si te gustan las hortalizas: ¡Las zanahorias son pésimas compañeras sexuales!
A la hora de estar con un hombre, IMPRESCINDIBLE: condón y lubricante. La única situación en la que apruebo follar sin condón es cuando se tiene la seguridad de estar en una relación de pareja estable y 100% monógama, y aún así, a veces conviene usarlo por simple higiene. Si la caca está un poco floja: ¡condón obligatorio!
El secreto de una follada sin accidentes es un buen enema. Chicos... lamento deciros esto, pero allí siempre, SIEMPRE hay caquita, porque el culo está hecho para que salga la caca. Algunos chicos usan un enema para limpiarse el recto antes de follar. Yo nunca he usado, pero estuve saliendo con un chico que sí lo usaba y jamás echaba un polvo sin echarse una lavativa primero. Nunca tuve ningún tipo de percances con él. El que aparece en la imagen es un enema desechable, pero también los hay tipo bolsa y tipo perilla.
Todos somos diferentes, así que prueba distintas posiciones para encontrar la que más te conviene. Algunos tenemos la polla recta, otros doblada hacia arriba, otros hacia abajo y lo mismo pasa con el recto. Por eso las combinaciones entre un activo y un pasivo pueden ser muchas. A veces pasa que el sexo con una persona en una posición es pésimo, pero en otra es fenomenal. Las dos posiciones básicas son la del perrito y la del misionero, pero existen muchísimas más. Yo recomiendo comenzar probando estas dos posiciones.
¡HABLA! Tines que hablar, tienes que comunicarte con tu compañero para que él sepa cómo van las cosas. Si sientes molestia pídele que la saque. Poner más lubricante ayuda en estos casos. Tienes que encontrar la manera de indicarle a tu compañero, a medida que vaya entrando su polla en tu ano, si va por buen camino o si por el contrario te molesta. Hay un punto crítico pasado el cual ya no te va a doler, es el punto en que ha entrado suficiente polla en el ano y este está suficientemenete dilatado. Después de este punto os podeis comenzar a menear a gusto y él podrá embestirte con fuerza y rítmicamente sin miedo a que te duela, pero ANTES de llegar a ese punto tenéis que ir con mucho cuidado y paciencia.
Antes de comenzar, si no leiste la parte dedicada al pasivo, retrocede y léetela. Tienes que saber lo que puede hacer el pasivo para mejorar el sexo.
Lo primero que tienes que saber es que tu objetivo no es meter la polla y acabar sino compartir un rato de placer con la pareja y eso implica darle placer. No creas que con solo meterle la polla ya lo has logrado. Habla con tu compañero de follada y asegúrate de que está cómodo y que siente placer con lo que estás haciendo.
¡Deja las prisas! Para que el pasivo disfrute tienes que lograr que su ano se dilate, es decir, que los músculos que lo forman se aflojen y el agujero se abra de forma natural. Comienza masajeandole el ano a tu pareja con un buen lubricante, de la misma forma que dije antes. Algo que puede ser muy excitante es que le mames la polla mientras con tu dedo lo masajeas. Manten la comunicación con tu compañero no vaya a ser que lo hagas acabar antes de tiempo.
Cuando sientas que su ano se ha aflojado, ponte el condón y úntalo con bastante lubricante. Su ano tambien debe estar lubricado y conviene haberle metido un dedo antes de la polla de tal forma que las paredes del recto también se lubriquen. Cuando vayas a entrar, ¡Ni se te ocurra empujarla de golpe!... entra poco a poco, metiendo y sacando no más de uno o dos centímetros y si hace falta redistribuye el lubricante en la punta de tu polla para que cada vez que entras se vaya lubricando una parte más interna del recto. Manten la comunicación, él te irá indicando si puedes meter un poco más o debes ser paciente. Recuerda: avanza metiendo y sacando, no trates de empujar todo de golpe.
Lo ideal es acabar al mismo tiempo. Tienes que aprender a aguantar. Por lo general el pasivo está sintiendo estímulos más fuertes que el activo porque la zona del ano es muy sensible. Trata de mantenerte cerca del punto de no retorno para que cuando él esté listo y quiera acabar podáis hacerlo al mismo tiempo.
Después de que él acabe, sácalo con cuidado y despacio. Después de acabar, el ano queda sumamente sensible y un movimiento brusco le puede causar ardor y molestias.
Siempre conviene tener un paño a la mano para limpiarse después de follar. Algunas personas sienten asco por el semen. Es importante saber si tu compañero siente asco para que puedas limpiarlo después de eyacular. Limpiarse mutuamente puede ser parte de los juegos y cariños finales.
¿Quieres repetir con el tio? ¡Quédate a su lado! Después de acabar, compartir unos minutos de ternura y cariño fomenta las relaciones duraderas. Quedarse los dos abrazados o haciéndose cariños después de follar es muuuuy rico.
Besos,
~El Oso~
¿Qué se puede hacer para evitar el dolor durante la penetración?
Para responder a esta pregunta hay que entender un pelín la fisiología del ano. EL ano está rodeado de músculos y lleno de terminaciones nerviosas que, si se estimulan bien, pueden dar muchísimo placer, pero si se maltratan pueden causarte el dolor más acojonante que hayas experimentado en la vida. Por lo tanto, el truco del placer en el sexo anal consiste en acondicionar los músculos para facilitar la entrada del pene de tal manera que no se lastimen ni los músculos ni las paredes del recto.
Si quieres ser penetrado...

Practica con un dedito: usa un lubricante a base de agua, puede ser cualquiera como el famoso KY o el Durex que se consigue hasta en el supermercado. Con un pelín de lubricante, comienza a masajearte el ano por la parte de afuera. Esto te debería gustar y vas a ver como poco a poco el esfínter anal se relaja. Comienza a introducir un dedito por el ano sin dejar de masajear: adentro, afuera, adentro afuera... vas a ver como rápidamente estás gozando con tu dedito y vas a querer más. Prueba con dos deditos, y luego tres.
Objetos que pueden usarse: Una vez que sientas que dominas el tema con los dedos, puedes practicar con un objeto un poco más grande. Un dildo sería lo ideal, y generalmente tienen la textura adecuada para dar placer y una forma que evita problemas. Hay que tener mucho cuidado cuando uno se mete objetos en el ano. Nunca se debe introducir objetos frágiles que puedan romperse dentro y mucho menos cosas que al romperse puedan causar heridas. ¡Nada de botellas, no seais idiotas! Busca cosas que tengan una superficie lisa y que tengan algo por donde sujetarlas. Lo peor que puede pasar es que se te meta algo dentro del recto y no lo puedas sacar. Si te gustan las hortalizas: ¡Las zanahorias son pésimas compañeras sexuales!A la hora de estar con un hombre, IMPRESCINDIBLE: condón y lubricante. La única situación en la que apruebo follar sin condón es cuando se tiene la seguridad de estar en una relación de pareja estable y 100% monógama, y aún así, a veces conviene usarlo por simple higiene. Si la caca está un poco floja: ¡condón obligatorio!
El secreto de una follada sin accidentes es un buen enema. Chicos... lamento deciros esto, pero allí siempre, SIEMPRE hay caquita, porque el culo está hecho para que salga la caca. Algunos chicos usan un enema para limpiarse el recto antes de follar. Yo nunca he usado, pero estuve saliendo con un chico que sí lo usaba y jamás echaba un polvo sin echarse una lavativa primero. Nunca tuve ningún tipo de percances con él. El que aparece en la imagen es un enema desechable, pero también los hay tipo bolsa y tipo perilla.
Todos somos diferentes, así que prueba distintas posiciones para encontrar la que más te conviene. Algunos tenemos la polla recta, otros doblada hacia arriba, otros hacia abajo y lo mismo pasa con el recto. Por eso las combinaciones entre un activo y un pasivo pueden ser muchas. A veces pasa que el sexo con una persona en una posición es pésimo, pero en otra es fenomenal. Las dos posiciones básicas son la del perrito y la del misionero, pero existen muchísimas más. Yo recomiendo comenzar probando estas dos posiciones.¡HABLA! Tines que hablar, tienes que comunicarte con tu compañero para que él sepa cómo van las cosas. Si sientes molestia pídele que la saque. Poner más lubricante ayuda en estos casos. Tienes que encontrar la manera de indicarle a tu compañero, a medida que vaya entrando su polla en tu ano, si va por buen camino o si por el contrario te molesta. Hay un punto crítico pasado el cual ya no te va a doler, es el punto en que ha entrado suficiente polla en el ano y este está suficientemenete dilatado. Después de este punto os podeis comenzar a menear a gusto y él podrá embestirte con fuerza y rítmicamente sin miedo a que te duela, pero ANTES de llegar a ese punto tenéis que ir con mucho cuidado y paciencia.
Si quieres penetrar...
Antes de comenzar, si no leiste la parte dedicada al pasivo, retrocede y léetela. Tienes que saber lo que puede hacer el pasivo para mejorar el sexo.
Lo primero que tienes que saber es que tu objetivo no es meter la polla y acabar sino compartir un rato de placer con la pareja y eso implica darle placer. No creas que con solo meterle la polla ya lo has logrado. Habla con tu compañero de follada y asegúrate de que está cómodo y que siente placer con lo que estás haciendo.
¡Deja las prisas! Para que el pasivo disfrute tienes que lograr que su ano se dilate, es decir, que los músculos que lo forman se aflojen y el agujero se abra de forma natural. Comienza masajeandole el ano a tu pareja con un buen lubricante, de la misma forma que dije antes. Algo que puede ser muy excitante es que le mames la polla mientras con tu dedo lo masajeas. Manten la comunicación con tu compañero no vaya a ser que lo hagas acabar antes de tiempo.
Cuando sientas que su ano se ha aflojado, ponte el condón y úntalo con bastante lubricante. Su ano tambien debe estar lubricado y conviene haberle metido un dedo antes de la polla de tal forma que las paredes del recto también se lubriquen. Cuando vayas a entrar, ¡Ni se te ocurra empujarla de golpe!... entra poco a poco, metiendo y sacando no más de uno o dos centímetros y si hace falta redistribuye el lubricante en la punta de tu polla para que cada vez que entras se vaya lubricando una parte más interna del recto. Manten la comunicación, él te irá indicando si puedes meter un poco más o debes ser paciente. Recuerda: avanza metiendo y sacando, no trates de empujar todo de golpe.
Lo ideal es acabar al mismo tiempo. Tienes que aprender a aguantar. Por lo general el pasivo está sintiendo estímulos más fuertes que el activo porque la zona del ano es muy sensible. Trata de mantenerte cerca del punto de no retorno para que cuando él esté listo y quiera acabar podáis hacerlo al mismo tiempo.
Después de que él acabe, sácalo con cuidado y despacio. Después de acabar, el ano queda sumamente sensible y un movimiento brusco le puede causar ardor y molestias.
Siempre conviene tener un paño a la mano para limpiarse después de follar. Algunas personas sienten asco por el semen. Es importante saber si tu compañero siente asco para que puedas limpiarlo después de eyacular. Limpiarse mutuamente puede ser parte de los juegos y cariños finales.
¿Quieres repetir con el tio? ¡Quédate a su lado! Después de acabar, compartir unos minutos de ternura y cariño fomenta las relaciones duraderas. Quedarse los dos abrazados o haciéndose cariños después de follar es muuuuy rico.
Besos,
~El Oso~
domingo, 24 de mayo de 2009
El sentimiento de Pareja
Después que el tiempo compartido y la oxitocina hacen efecto, en los amantes surge un sentimiento de compenetración y solidaridad y uno se siente feliz de estar con una persona, con LA persona que ama.
En ese momento, el ser amado se convierte —además de objeto de la pasión y el deseo— en una tesoro que uno quiere guardar y proteger de todos y contra todo.
Naturalmente, ese sentimiento de protección y atesoramiento es incompatible con la infidelidad. El período entre los seis meses y los dos años de pareja es el climax de los celos: tu quieres que tu amante sea tuyo, en exclusiva, y no se te ocurre que puedas compartirlo sexualmente con otros. Incluso la idea de tener que compartir su atención y su cariño con otros te molesta. Los amigos, la familia y el trabajo del amado son un estorbo con el cual aprendes a lidiar pero que preferirías que no existiera.
¡Y tampoco se te pasa por la mente la idea de serle infiel! Ves a otros chicos en la calle y sonríes mientras piensas: ¡el mío es más bello!. Así vas atontado por el mundo, nada te importa, nadie te importa, sólo él.
Cuando llega la noche, sólo quieres oir su voz para poder dormir en calma. Sueñas con él. Amaneces pensando en él y es el primer pensamiento que visita tu mente. Todo te recuerda a él: una canción, dos personas en la calle que se cogen la mano, una frase de un libro... lo ves en todas partes.
Comienzas a planificar tu vida pensando en él. Dejas de hacer cosas y comienzas a hacer otras por estar con él, buscas actividades que compartir con él. Te aprendes sus gustos, te sabes de memoria sus manías y conoces al dedillo lo que le desagrada... ¡Todo por complacerlo!
Sales con él y no te importa hacer el ridículo. Sinetes ganas de gritarle al mundo que lo amas, y él llena tu existencia. Una mirada suya basta para que te brillen los ojos, y una palabra tierna te saca lágrimas de emoción. ¡Es tu niño y lo adoras!
Durante los pasados cuatro años yo he leído muchos bolgs de chicos de todas las edades. Varios cuentan en sus blogs que han tenido pareja y se han enamorado, pero realmente muy pocos pueden decir con la verdad en la mano que han amado.
Algunos piensan que el la monogamia y la fidelidad son estupideces del mundo hetero con sus normas arbitrarias, pero la verdad es que cuando se ama profundamente a alguien, esa persona llena todo tu ser y no hace falta nada ni nadie más para sentirse feliz. Entonces uno es fiel por vocación y no por sacrificio.
En verdad muy pocos de los bloggers que he leido han llegado a sentir esa clase de amor. Para esos afortunados, la enhorabuena y un abrazo de complicidad... en especial para tí, joven amigo... La verdad es que al principio no pensé que llegarías a amar, pero ahora te leo y me siento maravillado de cómo creciste y del caballerito en que te has convertido. ¡Te mereces la felicidad!
Besos,
~ El Oso ~
En ese momento, el ser amado se convierte —además de objeto de la pasión y el deseo— en una tesoro que uno quiere guardar y proteger de todos y contra todo.
Naturalmente, ese sentimiento de protección y atesoramiento es incompatible con la infidelidad. El período entre los seis meses y los dos años de pareja es el climax de los celos: tu quieres que tu amante sea tuyo, en exclusiva, y no se te ocurre que puedas compartirlo sexualmente con otros. Incluso la idea de tener que compartir su atención y su cariño con otros te molesta. Los amigos, la familia y el trabajo del amado son un estorbo con el cual aprendes a lidiar pero que preferirías que no existiera.
¡Y tampoco se te pasa por la mente la idea de serle infiel! Ves a otros chicos en la calle y sonríes mientras piensas: ¡el mío es más bello!. Así vas atontado por el mundo, nada te importa, nadie te importa, sólo él.
Cuando llega la noche, sólo quieres oir su voz para poder dormir en calma. Sueñas con él. Amaneces pensando en él y es el primer pensamiento que visita tu mente. Todo te recuerda a él: una canción, dos personas en la calle que se cogen la mano, una frase de un libro... lo ves en todas partes.
Comienzas a planificar tu vida pensando en él. Dejas de hacer cosas y comienzas a hacer otras por estar con él, buscas actividades que compartir con él. Te aprendes sus gustos, te sabes de memoria sus manías y conoces al dedillo lo que le desagrada... ¡Todo por complacerlo!
Sales con él y no te importa hacer el ridículo. Sinetes ganas de gritarle al mundo que lo amas, y él llena tu existencia. Una mirada suya basta para que te brillen los ojos, y una palabra tierna te saca lágrimas de emoción. ¡Es tu niño y lo adoras!
Durante los pasados cuatro años yo he leído muchos bolgs de chicos de todas las edades. Varios cuentan en sus blogs que han tenido pareja y se han enamorado, pero realmente muy pocos pueden decir con la verdad en la mano que han amado.
Algunos piensan que el la monogamia y la fidelidad son estupideces del mundo hetero con sus normas arbitrarias, pero la verdad es que cuando se ama profundamente a alguien, esa persona llena todo tu ser y no hace falta nada ni nadie más para sentirse feliz. Entonces uno es fiel por vocación y no por sacrificio.
En verdad muy pocos de los bloggers que he leido han llegado a sentir esa clase de amor. Para esos afortunados, la enhorabuena y un abrazo de complicidad... en especial para tí, joven amigo... La verdad es que al principio no pensé que llegarías a amar, pero ahora te leo y me siento maravillado de cómo creciste y del caballerito en que te has convertido. ¡Te mereces la felicidad!
Besos,
~ El Oso ~
sábado, 23 de mayo de 2009
Amor brevis est
Al mismo tiempo que pasaba lo de Alfi y que yo andaba conociendo gente y experimentando sensaciones y emociones en la vida real, por Internet estaba entramándose en mi vida una tupida enredadera de conocidos y amigos, tres de los cuales voy a mencionarles hoy:
Daniel, Daniel y Luis eran tres chiquillos de 16 años que diariamente se conectaban a la red, a ese viejo y nunca bien ponderado sistema llamado Internet Relay Chat, o IRC a secas para sus asiduos, que ya en mis tiempos de estudiante era capaz de saturar el menguado ancho de banda de la universidad de tanta gente que se conectaba.
El IRC fue el precursor del Messenger, de los chat rooms basados en browsers y por extensión de todas las herramientas de interacción persona a persona que hoy en día pululan y tienen hasta videoconferencias.
Y allí, en el IRC, específicamente en dalNet fue donde los conocí. Daniel era un niño flaquito, de aire intelectual y gustos retro. Luis, por el contrario, era un muchachito chispeante, emotivo y adorador de JTT. El otro Daniel era el mejor amigo de Daniel, un niño adorador del mundo de la moda y el Fashion.
En aquella época, pasarle a alguien una foto por internet era casi una proeza tecnológica. La tecnología de fotografía digital estaba en pañales y los scanners a color eran sumamente costosos, así que toda nuestra comunicación era verbal. Ni yo sabía cómo eran Daniel, Daniel y Luis ni ellos cómo era yo.
Aún así, o tal vez por esa causa, Daniel me intrigaba y al mismo tiempo me impresionaba. Era un niño con una mente clara y una conversación deliciosa, que recitaba diálogos de Casablanca y Pygmalion en perfecto inglés británico, en contraste con la lastrante parquedad de Alfi.
Por otra parte, Luis me hacía reir, era un niño muy abierto y divertido, distante de las genialidades intelectuales de Daniel y también de sus anacronismos, pero no por ello menos agradable.
Poco después del cumpleaños número 17 de Daniel y del vigésimoséptimo mío (pues cumplimos años el mismo día) Daniel y su mejor amigo Daniel conspiraron para hacer de celestinas y ver si entre Luis y yo surgía algo. Luis había estado saliendo con otro muchacho mayor, un chico de 24 años, pero habían roto y a Daniel y su mejor amigo les parecía un buen momento para que Luis y yo nos conociéramos. El único problema es que yo vivía en Valencia y todos ellos en Caracas.
Un día me invitaron a pasar un fin de semana en la ciudad. Naturalmente, yo tenía que buscar un hotel y agenciarme medios de transporte y subsistencia porque ninguno de ellos me podía albergar, pero como a mí me entusiasmaba la idea de conocerlos cogí uno de los desperolados burrobuses atómicos extrañopaisanos y me encontré con ellos una fresca mañana de sábado tropical.
Lo que ocurrió entonces estaba más allá de todo lo predecible: en vez de que Luis se interesara por mí, el que se interesó fue Daniel, y al mismo tiempo en mi corazón comenzaron a surgir por él sentimientos y pasiones que habían estado dormidas y silentes como un volcán milenario al que sólo le faltara una pequeña contractura sísmica para explotar.
Pasamos todo el fin de semana los cuatro haciendo cosas: fuimos al cine, paseamos por la ciudad, fuimos de tiendas, comimos helado y a mitad de la mañana del domingo era evidente para todos, incluso para el despistado e inexperto que era yo en ese entonces, que aquel muchacho flaco, blanco, pelinegro y de profundos y pequeños ojos café me miraba alelado, enajenado y casi con adoración. ¡Se había enamorado!
¡Limbo! Esa fue la palabra que se me ocurrió para definir lo que pasaba entre nosotros: yo vivía a doscientos kilómetros y la distancia y la imposibilidad de vernos con frecuencia nos impedía llegar al cielo, pero lo que estábamos sintiendo: esa atracción pura, tierna y casi infantil nos mantenía lejos del infierno de la soledad y la espera.
Y así mismo se lo dije a Daniel ese domingo justo antes de coger el burrobus atómico de regreso a Valencia: "¡Limbo, eres mi limbo porque no podemos ser novios, pero tampoco podemos no ser nada!"
A partir de ese momento los niveles de cursilería hortera y romanticona entre Daniel y yo se salieron de escala: nos poníamos el mismo nombre en IRC agregándole los números 17 y 27, por ejemplo: él Chiguire17 y yo Chiguire27, o usábamos nombres de conocidas parejas de la tele y los teveos como Birdman y Birdboy, superhéroes que hoy en día son ampliamente ridiculizados en las series de dibujos animados para adultos... ¡Así de hortera estábamos!
Durante los siguientes tres meses cada fin de semana yo cogía el burrobus atómico para ir a ver a Daniel, y él se las ingeniaba para que alguno de los pisos, bien el de su madre o bien el de su padre, quedara libre para convertirlo en nuestro nidito de amor por cuarenta horas. Todas las ganas de follar reprimidas en mi cuerpo y mi mente durante trece años las derramé con Daniel durante esos doce fines de semana. Aprendimos juntos cómo cogernos mientras nuestros corazones se compenetraban. Dormíamos largas horas uno junto al otro y así iba todo cada semana: follar y follar una y otra vez, parando sólo para comer y algún domingo de excepción que nos escapamos de paseo como parejita romántica a la Colonia Tovar.
Y entonces todo comenzó a salir mal... Todavía no sé si fue la distancia, mi torpeza o si Daniel se cansó de la naturaleza intensamente sexual de nuestra relación, pero perdió interés en mi y comenzamos a pelear por todo: él buscando regresar a un punto de homeostasis y yo tratando de tener más de él, de acaparar su cariño y su atención y que volviera a mirarme con aquella adoración del primer día.
¡Y se acabó!
Un domingo, después de haber peleado por enésima vez mientras caminábamos por Caracas, ya no recuerdo ni por qué, cogió el metro y se fue a su casa. Yo pasé las tres horas de regreso a Valencia llorando a moco suelto por la carretera. La siguiente vez que hablamos por teléfono todo había terminado y ni siquiera estaba dispuesto a darme una oportunidad.
Me resulta imposible describir la gran tristeza que aquel rompimiento significó para mi. Había estado haciendo planes para irme a vivir y trabajar en Caracas para estar cerca de él y soñaba conque aquel sería el amor para siempre y que iba a ser feliz como nunca antes. No fue así. Me sumí en una profunda depresión que duró algo más de un año, y aunque eventualmente conseguí trabajo en Caracas y me estabilicé en la ciudad a Daniel no lo volví a ver en mucho tiempo.
Posiblemente fue lo mejor: no verlo, no saber de él ni una palabra. Con el corazón roto y lleno de resentimientos, ese año de 1999, a los veintiocho años, comencé mi nueva vida dispuesto a todo. Sin embargo, de mi brevísimo y tórrido romance con Daniel saqué una cosa en claro: que yo estaba muy lejos de ser, como hasta entonces creía, un tipo feo y aborrecible, y que por el contrario era un muchacho atractivo, joven e inteligente y que no era imposible encontrar el amor... ¡O el sexo!
Daniel, Daniel y Luis eran tres chiquillos de 16 años que diariamente se conectaban a la red, a ese viejo y nunca bien ponderado sistema llamado Internet Relay Chat, o IRC a secas para sus asiduos, que ya en mis tiempos de estudiante era capaz de saturar el menguado ancho de banda de la universidad de tanta gente que se conectaba.
El IRC fue el precursor del Messenger, de los chat rooms basados en browsers y por extensión de todas las herramientas de interacción persona a persona que hoy en día pululan y tienen hasta videoconferencias.
Y allí, en el IRC, específicamente en dalNet fue donde los conocí. Daniel era un niño flaquito, de aire intelectual y gustos retro. Luis, por el contrario, era un muchachito chispeante, emotivo y adorador de JTT. El otro Daniel era el mejor amigo de Daniel, un niño adorador del mundo de la moda y el Fashion.En aquella época, pasarle a alguien una foto por internet era casi una proeza tecnológica. La tecnología de fotografía digital estaba en pañales y los scanners a color eran sumamente costosos, así que toda nuestra comunicación era verbal. Ni yo sabía cómo eran Daniel, Daniel y Luis ni ellos cómo era yo.
Aún así, o tal vez por esa causa, Daniel me intrigaba y al mismo tiempo me impresionaba. Era un niño con una mente clara y una conversación deliciosa, que recitaba diálogos de Casablanca y Pygmalion en perfecto inglés británico, en contraste con la lastrante parquedad de Alfi.
Por otra parte, Luis me hacía reir, era un niño muy abierto y divertido, distante de las genialidades intelectuales de Daniel y también de sus anacronismos, pero no por ello menos agradable.
Poco después del cumpleaños número 17 de Daniel y del vigésimoséptimo mío (pues cumplimos años el mismo día) Daniel y su mejor amigo Daniel conspiraron para hacer de celestinas y ver si entre Luis y yo surgía algo. Luis había estado saliendo con otro muchacho mayor, un chico de 24 años, pero habían roto y a Daniel y su mejor amigo les parecía un buen momento para que Luis y yo nos conociéramos. El único problema es que yo vivía en Valencia y todos ellos en Caracas.
Un día me invitaron a pasar un fin de semana en la ciudad. Naturalmente, yo tenía que buscar un hotel y agenciarme medios de transporte y subsistencia porque ninguno de ellos me podía albergar, pero como a mí me entusiasmaba la idea de conocerlos cogí uno de los desperolados burrobuses atómicos extrañopaisanos y me encontré con ellos una fresca mañana de sábado tropical.
Lo que ocurrió entonces estaba más allá de todo lo predecible: en vez de que Luis se interesara por mí, el que se interesó fue Daniel, y al mismo tiempo en mi corazón comenzaron a surgir por él sentimientos y pasiones que habían estado dormidas y silentes como un volcán milenario al que sólo le faltara una pequeña contractura sísmica para explotar.
Pasamos todo el fin de semana los cuatro haciendo cosas: fuimos al cine, paseamos por la ciudad, fuimos de tiendas, comimos helado y a mitad de la mañana del domingo era evidente para todos, incluso para el despistado e inexperto que era yo en ese entonces, que aquel muchacho flaco, blanco, pelinegro y de profundos y pequeños ojos café me miraba alelado, enajenado y casi con adoración. ¡Se había enamorado!
¡Limbo! Esa fue la palabra que se me ocurrió para definir lo que pasaba entre nosotros: yo vivía a doscientos kilómetros y la distancia y la imposibilidad de vernos con frecuencia nos impedía llegar al cielo, pero lo que estábamos sintiendo: esa atracción pura, tierna y casi infantil nos mantenía lejos del infierno de la soledad y la espera.
Y así mismo se lo dije a Daniel ese domingo justo antes de coger el burrobus atómico de regreso a Valencia: "¡Limbo, eres mi limbo porque no podemos ser novios, pero tampoco podemos no ser nada!"
A partir de ese momento los niveles de cursilería hortera y romanticona entre Daniel y yo se salieron de escala: nos poníamos el mismo nombre en IRC agregándole los números 17 y 27, por ejemplo: él Chiguire17 y yo Chiguire27, o usábamos nombres de conocidas parejas de la tele y los teveos como Birdman y Birdboy, superhéroes que hoy en día son ampliamente ridiculizados en las series de dibujos animados para adultos... ¡Así de hortera estábamos!Durante los siguientes tres meses cada fin de semana yo cogía el burrobus atómico para ir a ver a Daniel, y él se las ingeniaba para que alguno de los pisos, bien el de su madre o bien el de su padre, quedara libre para convertirlo en nuestro nidito de amor por cuarenta horas. Todas las ganas de follar reprimidas en mi cuerpo y mi mente durante trece años las derramé con Daniel durante esos doce fines de semana. Aprendimos juntos cómo cogernos mientras nuestros corazones se compenetraban. Dormíamos largas horas uno junto al otro y así iba todo cada semana: follar y follar una y otra vez, parando sólo para comer y algún domingo de excepción que nos escapamos de paseo como parejita romántica a la Colonia Tovar.
Y entonces todo comenzó a salir mal... Todavía no sé si fue la distancia, mi torpeza o si Daniel se cansó de la naturaleza intensamente sexual de nuestra relación, pero perdió interés en mi y comenzamos a pelear por todo: él buscando regresar a un punto de homeostasis y yo tratando de tener más de él, de acaparar su cariño y su atención y que volviera a mirarme con aquella adoración del primer día.
¡Y se acabó!
Un domingo, después de haber peleado por enésima vez mientras caminábamos por Caracas, ya no recuerdo ni por qué, cogió el metro y se fue a su casa. Yo pasé las tres horas de regreso a Valencia llorando a moco suelto por la carretera. La siguiente vez que hablamos por teléfono todo había terminado y ni siquiera estaba dispuesto a darme una oportunidad.
Me resulta imposible describir la gran tristeza que aquel rompimiento significó para mi. Había estado haciendo planes para irme a vivir y trabajar en Caracas para estar cerca de él y soñaba conque aquel sería el amor para siempre y que iba a ser feliz como nunca antes. No fue así. Me sumí en una profunda depresión que duró algo más de un año, y aunque eventualmente conseguí trabajo en Caracas y me estabilicé en la ciudad a Daniel no lo volví a ver en mucho tiempo.
Posiblemente fue lo mejor: no verlo, no saber de él ni una palabra. Con el corazón roto y lleno de resentimientos, ese año de 1999, a los veintiocho años, comencé mi nueva vida dispuesto a todo. Sin embargo, de mi brevísimo y tórrido romance con Daniel saqué una cosa en claro: que yo estaba muy lejos de ser, como hasta entonces creía, un tipo feo y aborrecible, y que por el contrario era un muchacho atractivo, joven e inteligente y que no era imposible encontrar el amor... ¡O el sexo!
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