sábado, 25 de abril de 2009

Sexo, amor y la historia de un ninfómano adolescente

Uno de los primeros trabajos que tuve cuando me gradué fue como profesor en una universidad privada, donde dictaba el curso de introducción a la informática para los chavales de primer año. ¡Nunca en mi vida había visto yo tantos niños hermosos juntos como en ese salón de clases!

Estaba, por ejemplo, un niño de ojos azules y cabello negro que se llamaba Danny, aunque no tenía nada que ver con los Dannys que vinieron antes ni después (porque, hasta aquél terrible año en que los conjuré a fuerza de tener sexo con chicos de otros nombres, mi vida estuvo llena de Dannys y Danieles).

Había otro, delgado y muy atractivo, que se decoloraba el cabello hasta dejárselo casi completamente blanco. Y otro, un mulato bajito con la piel perfecta, ojos grandes, verdes y atigrados y nalgas espectaculares que se llamaba Michael. ¡Paremos de contar!

Corría el año 1996 y en el extraño país donde me tocó nacer la internet comenzaba a convertirse en un medio de uso masivo y aparecieron aquellos fantásticos módem de 14.400 bps, que sería unas 70 veces más lento que una conexión ADSL estándar de las de ahora y unas 700 veces menos de lo que tengo en mi casa, pero en aquella época eran la leche.

Yo había sido usuario de internet desde 1990, año en que cursé el primero de los laboratorios en la universidad donde era necesario programar bajo UNIX —una versión antigua y no gratuita de Linux—así que fui de los primeros en apuntarme al internet privado, por el cual pagaba la friolera de la cuarta parte de mi sueldo de recién graduado en interregno.

En aquella época, en vez de existir miles de salas de chat en distintos sitios web, existían dos o tres comunidades de chat, todas basadas en el protocolo IRC. En una de ellas —dalNet— fue donde conocí a Oreo, Furry, Jes, Car, y muchas otras personas, algunos de los cuales hoy día siguen siendo mis amigos. Allí también conocí a Berny, un jovencito sumamente inteligente, de cabello liso y dorado que no había llegado ni siquiera a los 16 años.

De Berny me enamoré incluso antes de ver lo hermoso que era en persona. Cuando sólo hay inexperiencia y deseo en el alma, uno se enamora del primer imbécil atractivo que le da conversación; y eso me pasó a mí con Berny. Además, tocaba piano. ¡Todo el mundo conoce ya mi debilidad por los músicos!

A mitad de una clase con mis muchachos de la universidad sonó mi móvil. Era Berny para decirme que estaba solo en su casa y preguntarme si quería ir a visitarlo. Le expliqué que estaba dando clases y que lo llamaría al terminar, y así lo hice. Treinta minutos después estaba en su casa, emocionado y aterrorizado al mismo tiempo, contemplando su dorada cabellera y su hermosa y suave barriguita.

En el jardín delantero de su casa nos pusimos a hablar; y como siempre pasa cuando dos personas se gustan y están solas, la conversación comenzó a subir de tono, de temperatura y de color. Miré el reloj y eran las 6 de la tarde, sus padres podían llegar en cualquier momento así que le dije que era momento de irme, y él estuvo de acuerdo.

Ya en la puerta de la verja le pregunté si no me iba a regalar un beso y entonces él me cogio de la mano y me dijo "¡Ven!". Me llevó por fuera de su casa, hacia el patio trasero, y allí me empujó contra una pared y comenzó a besarme, literalmente, como nadie me había besado en la vida. ¡Sus besos eran estupendos y yo me sentía en la gloria! La polla se me puso inmensa y dura como un hierro. Ahí estaba yo: caliente como un horno besándome con el niño que personificaba mi estereotipo de perfección.

Comenzamos a manosearnos, yo a él y él a mi polla, y el fuego de la pasión pudo más que la lógica y el miedo. Entonces Berny me llevó a un baño que quedaba en la parte trasera de su casa, en el exterior, y allí nos desnudamos apresuradamente. Berny me hizo la primera chupada de mi vida y yo me sentía explotar de deseo y de felicidad; también me enseñó las primeras lecciones en el arte de mamar. Intentamos pasar a mayores, pero sin lubricante, ni condón, aquello iba a ser un desastre ¡Y realmente lo fue!

En ese momento miré el reloj y el miedo y la cordura regresaron a mi mente y le dije que mejor dejáramos el resto para otra oportunidad. Nos vestimos y salimos del bañito sigilosamente. Él se adelantó para asegurarse de que no había moros en la costa y a una señal suya, me largué de su casa apresuradamente, sin saber que también me estaba largando de su vida.

Berny resultó ser uno de estos adolescentes que llevan la pasión en la sangre y que son incapaces de pasar un día completo sin follar y mientras para mí él era el muchacho de mis sueños, yo sólo era uno de una larga lista de hombres para el sexo que llenaban los intersticios que las obligaciones universitarias de su novio oficial dejaban en su voraz apetito sexual.

Cuando tuve consciencia de ello me desmoroné, y con la misma prisa que antes me había enamorado comencé a odiarlo con un odio tan amargo que sólo la ternura que sentí por el siguiente Danny de mi vida pudo curar como un linimento salutífero.

No hubo segunda vez. Berny dejó de hablarme y yo seguía las pistas de su vida por los comentarios de Oreo, Car y otros amigos en común. Eventualmente lo olvidé, pero Berny me enseñó una de las lecciones más importantes para un gay: la diferencia entre sexo y amor.

5 comentarios:

  1. Que dificil es identificar el amor y la pasión. A mi me pasa, que soy demasiado enamoradizo, pero debe de ser la necesidad que tengo de desfogarme y de experimentar las primeras veces.

    Un beso

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  2. Me da la sensación que a mi me van a dar muchos palos como esos en mi vida, yo tiendo mas a enamorarme, aunk lo de desfogarme no lo e probado, pero soy muuuuuuuuy enamoradizo

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  3. "Berny resultó ser uno de estos adolescentes que llevan la pasión en la sangre y que son incapaces de pasar un día completo sin follar y mientras para mí él era el muchacho de mis sueños, yo sólo era uno de una larga lista de hombres para el sexo que llenaban los intersticios que las obligaciones universitarias de su novio oficial dejaban en su voraz apetito sexual." joder que bueno este párrafo, bueno y real así fuimos muchos así padecimos muchos así serán muchos y así padecerán aun mas

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  4. Ese tipo de personas no son personas... lo siento mucho por lo que debiste sufrir.

    Besos!

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  5. Chios, gracias por vuestros comentarios.

    Xandre: ojalá que no te pase así tu primera vez —ni nunca— Este tipo de rechazos duelen mucho.

    Malacay: así es, así fuimos muchos y así serán muchos después que nosotros. Es muy importante jugar limpio y dejar claras las reglas de juego, ser honestos y no crear falsas expectativas en nadie, y como regla de oro: no acostarse con alguien cuando sabemos que está enamorado de nosotros sin que nosotros sintamos lo mismo.eGeo: no dejas de sorprenderme, joven amigo; tus opiniones son, a veces, demasiado extremas. Ese tipo de personas son personas, lo único malo es que su apetito sexual descontrolado causa problemas cuando los términos de la relación no están claros.

    Soy un fuerte defensor de la vida en pareja y creo que todos los hombres, en especial los gays, somos más felices cuando tenemos alguien a quien querer y que también nos quiere. Para mi funciona un tipo de relación monógama, y aunque muchas veces yo hago chistes subidos de tono o comento lo guapo que está un niño, soy y sigo siendo fiel a mi pareja, pero también entiendo que existen otros contratos de pareja donde la fidelidad no es necesaria y seguramente funcionan.

    Alex: yo creo que estás en el momento de florecer. Eres un tio super sensible y guapo y estoy convencido que vas a conseguir una persona estupenda. Tanto mejor si te has desfogado antes con un amiguito de quien no te enamores. El sexo es muuuuy rico :-)

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